Lo que escribiré a continuación es una experiencia que me gustaría compartir con todos los seguidores de Voces Anónimas ya que me dejó marcada…
Desde pequeña la Ouija o el juego de la copa me atraen muchísimo. A pesar de eso, la primera vez que jugué al juego de la copa fue el 16 de Agosto del año pasado. Ese día me reuní con mi mejor amigo, Mateo, casi exclusivamente a jugar al “juego prohibido”. Hace tiempo que queríamos jugar, pero nunca se dio, y como él se iba del país por dos años en pocos días, ese día jugaríamos sí o sí.
Era de tarde y nos ubicamos en el comedor de su casa. El lugar era perfecto para la ocasión ya que tiene un aire poco común. Todos los muebles son antiguos y de madera, hay imágenes religiosas sobre uno de ellos, una virgen y algunas velas, las paredes están pintadas en un tono de verde y en dos de ellas hay espejos con marcos también en madera. Hay fotos antiguas y cuadros en las paredes. El ambiente del lugar a oscuras en una situación como aquella realmente daba un poco de miedo, o por lo menos ponía nervioso a cualquiera. Hicimos las letras, números, el “sí” y el “no” y los colocamos sobre la mesa. Prendimos una vela, después cerramos las ventanas y cortinas para que no hubiera otra luz en la habitación además de la de la vela.
Estaba todo pronto, entonces nos concentramos para invocar a algún espíritu. Al principio la copa no se movía, hasta que en un momento preguntamos si había alguien con nosotros y la copa se movió al “Sí”.
A partir de ese instante yo comencé a sentir una energía diferente en ese lugar. Le preguntamos el nombre al espíritu y no hubo respuesta. Esperamos un poco, volvimos a preguntar y el resultado fue el mismo. Preguntamos si quería hablar con alguno de nosotros y nada. Hicimos otras preguntas y la copa no volvió a moverse.
Pensamos que si habíamos contactado a alguien ya se habría ido, por lo que intentamos contactar algún espíritu nuevamente. Nada sucedía.
- ¿Hay alguien con nosotros? – Mateo preguntaba repetidas veces.
Hasta que de repente sentimos un “toc” en la puerta. Estábamos cerca de esta, yo a espaldas casi al lado y Mateo en frente. Paramos, miré a mi amigo esperando que me dijera quién podría ser.
- Mmm…hay alguien con nosotros. – Dijo en un tono que nunca antes había escuchado y luego río.
Su padre estaba trabajando, su hermana había salido y su madre estaba acostada en la casa, por lo tanto no era ninguno de ellos, ni tampoco esperábamos visitas.
Pregunté quién era, él miró hacia la puerta con sorpresa y muchísima atención, su cara se transformó. Nunca lo vi así, con esa mirada…sus ojos me asustaron... Riéndome, nerviosa, le pedí que me respondiera.
-Es que estaba pensando…porque hay una sombra ahí… – me dijo.
Y con la mirada fija señala donde hay un pequeño vidrio en su puerta. Un poco más nerviosa decido no mirar, él me dice algunas cosas para que mire hacia atrás pero no lo hago. Levanta la vista hacía el vidrio y el silencio se apodera de la habitación.
Le pido que hable sobre la sombra y no me responde. Insisto y él me mira sin entender nada, su mirada ya era la habitual. Pregunto si me estaba haciendo una broma y responde que no. Le cuento todo lo ocurrido desde el principio, y seguía atónito sin entender. Pregunto de qué se acordaba, me cuenta que estábamos tratando de invocar a un espíritu, y que le hablé de una sombra.
Mateo estaba cansado y mareado, le cuento que tengo todo grabado en mi celular. Lo escuchamos y se quedó muy sorprendido con la grabación. No recordaba nada de lo ocurrido… después de la última vez que preguntó “Hay alguien con nosotros?”, desde que se escuchó un “Toc“ en la puerta no se acordaba de más nada, tal como me lo dio a entender antes de escuchar la grabación. Por su mirada y su sorpresa después de eso, me di cuenta de que estaba diciendo la verdad, aparte lo conozco mucho y sé muy bien que no me mentiría con algo así, ya que él se toma tan en serio el juego de la copa como yo.
Aun así confieso que una parte de mí en el momento que me dijo por primera vez lo de la sombra pensó que era una broma, por eso no me di vuelta, para no darle la oportunidad de asustarme por detrás. Por otro lado yo sabía que él no me jugaría una broma tan pesada y que efectivamente él estaba viendo algo, y me asustaba darme vuelta. Por último lo que me asustó más en ese momento fue pensar que Mateo “no era Mateo”, lo que me terminó confirmando después. Y que cuando me diera vuelta viera alguna cosa y/o él me hiciera algo malo. Ahora, pensándolo bien, esa mirada que me puso tan nerviosa no era del Mateo que yo conozco, ese “mmm…” y risa del principio no eran de mi amigo, él mismo cuando se escuchó también me lo dijo.
Luego de tanto tiempo pienso que no haber mirado aquel vidrio fue lo mejor que podría haber hecho, yo soy una persona muy curiosa, a veces demasiado, quise mirar hacia atrás para comprobar lo que decía mi amigo, pero al pensar todo lo que comenté anteriormente me controlé por miedo de que algo terminara mal.
Por suerte nada malo sucedió, yo siempre tomé en serio a la Ouija o al juego de la copa, pero esa experiencia me marcó y fue una muestra más de que con esas cosas no se juega. Por eso quiero aprovechar la oportunidad para decirle a todos aquellos que lo toman como un juego que ni lo intenten, ya que algo malo podría sucederles, y si no saben mucho del tema, las cosas se les puede ir de las manos…
Dejo un último dato curioso que puede ser tan sólo una coincidencia, o no…la grabación de mi celular era la N°66.

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